
Figura 6.
Turbina de vapor.
La turbina de
vapor es un equipo sencillo, y como máquina industrial, es una máquina
madura, bien conocida y muy experimentada. Se conoce casi todo de ella.
Más del 70 % de la energía eléctrica generada en el mundo se produce
diariamente con turbinas de vapor.
El
funcionamiento es muy sencillo: se introduce vapor a una temperatura y
presión determinadas y este vapor hace girar unos álabes unidos a un
eje rotor; a la salida de la turbina, el vapor que se introdujo tiene
una presión y una temperatura inferior. Parte de la energía perdida por
el vapor se emplea en mover el rotor. Necesita también de unos equipos
auxiliares muy sencillos, como un sistema de lubricación, de
refrigeración, unos cojinetes de fricción, un sistema de regulación y
control, y poco más.
La turbina es
un equipo tan conocido y tan robusto que si no se hacen barbaridades
con él tiene una vida útil larga y exenta de problemas. Eso sí hay que
respetar cuatro normas sencillas:
1) Utilizar un
vapor de las características físico-químicas apropiadas.
2)
Respetar las
instrucciones de operación en arranques, durante la marcha y durante
las paradas del equipo.
3) Respetar las
consignas de protección del equipo, y si da algún síntoma de mal
funcionamiento (vibraciones, temperaturas elevadas, falta de potencia,
etc.) parar y revisar el equipo, nunca sobrepasar los límites de
determinados parámetros para poder seguir con ella en producción o
incluso poder arrancarla.
4) Realizar los
mantenimientos programados con la periodicidad prevista.
Son
normas muy sencillas, y sin embargo, casi todos los problemas que
tienen las turbinas, grandes o pequeños, se deben a no respetar alguna
o algunas de esas 4 normas.
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